La crisis bejarana y el ferrocarril: ¡innovarse o morir!

La crisis bejarana y el ferrocarril: ¡innovarse o morir!

¿Has oído hablar de la crisis bejarana de 1900? Se trata de una crisis económica que sufrió Béjar en su industria textil por la llegada tardía del ferrocarril. ¿Quieres saber más? ¡Continúa leyendo!

La revolución industrial bejarana

Alrededor de 1824, se considera que Béjar inició su revolución industrial. En ese año, algunos fabricantes de talleres compraron las máquinas de hilar y cardar de la Casa Cockerill. Este hecho supondría un gran paso hacia la mecanización de los procesos.

La industria textil bejarana
Interior de la fábrica Rocamora
Fuente: Fotos Antiguas de Béjar.

Sin embargo, el proceso de industrialización avanzaba a pasos agigantados en el resto del mundo. Dos años después, en 1826, se inauguraba la primera línea de ferrocarril en EEUU y se empezaban a ver las diferencias económicas entre los países que llevaban unos procesos de industrialización más rápidos y los que, por el contrario, iban más rezagados.

Pero ¿por qué el ferrocarril fue uno de los causantes de la crisis bejarana?

En España, los procesos de industrialización no se producían de manera uniforme, sino que llegaban primero a las grandes urbes. Así, Barcelona inauguró su primera línea de ferrocarril (Barcelona-Mataró) en 1848 mientras que Béjar lo hizo en la segunda revolución industrial, en 1894.

Primera línea de ferrocarril española
Primera línea de ferrocarril española: Barcelona-Mataró, 1948
Fuente: Wikipedia

La inauguración tardía de este medio de transporte supuso una desventaja competitiva de la industria bejarana frente a las demás industrias nacionales, provocando “la crisis bejarana de 1900”. El ferrocarril suponía para los negocios la posibilidad de trasladar grandes cantidades de mercancía para su venta o adquirir nuevas maquinarias y combustible para la confección de productos con mayor facilidad.

Este fue el motivo por el cual la zona se vio sumida en la conocida crisis económica bejarana de 1900 que puso en riesgo su industria, ya que no podía competir ni en calidad ni en precio con los otros emporios textiles, como los de Cataluña y de Valencia.

Así, la industria bejarana no retomaría nuevamente el impulso hasta la década de 1930, consiguiendo que hoy en día siga siendo un referente textil.

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